Bueno, ya vale de hablar de fútbol,
sí. Vamos a inaugurar el blog con una entrada de las clásicas.
Bien, no recuerdo cuando fue el último día que escribí algo en el blog oficial, creo que fue el sábado, pero no lo recuerdo, porque hace como ultramil días que no funciona. Bueno, hoy ha funcionado un rato a la hora de comer, pero, claro, a la hora de comer, a la hora standard, yo estoy currando. Y desde el curro no entro al blog, así que nada. Necesito recuperar lo que escribí allí, un par de fotos y todo el puto diseño del blog. Que es mío.
Empezaré desde el sábado.
Bien, salí de cumple y no precisamente a cenar en un McDonalds, creo que conté en el blog maldito que la noche fue un desastre, aunque no del todo. Esa noche apenas dormí unas cuatro horas y el domingo fue como cualquier domingo normal, me quedé en casa sin hacer absolutamente nada. Fue Un Domingo Jon. Aunque estaba ligeramente rayado por un tema. Pero bueno, como hay cosas que ya me dan igual (o intento que me den igual), creo que se me ha pasado.
El lunes, vuelta al curro y a la rutina. Esa rutina que tanto odio en algunas épocas y tanto añoro en otras (véase, mi autodestructivo verano). Ahora estoy en una época de las primeras. Necesito descansar, necesito vacaciones. Y no sólo necesito descanso físico. También necesito descanso psíquico. Necesito descanso total. Creo que estoy empezando a estresarme demasiado y todo, absolutamente todo, me afecta. Entre que estoy pasando por una época de vulnerabilidad bien recibida y que me siento demasiado inquieto y sin saber muy bien qué hacer en cada momento, podría decirse que soy un buen rival. Un buen rival para ganarle, claro.
Estoy, como sabeis, o creo que sabeis, en mi semana de horario de hostelería, currando hasta las 8 de la tarde. Aunque, de nuevo, sé que no me puedo quejar. Y, de nuevo, no me quejo.
La semana se me está haciendo un poco muy eterna y supongo que se me hará más. Aunque sólo queden dos días laborables.
Pues bien, cuando estaba tan tranquilo dentro de mi rutina me despierto - desayuno - me ducho - curro - como - curro - voy a casa - ordenador - me duermo… va y llega el miércoles, llega hoy. Y lo hace sin avisar.
Y mi rutina se va a tomar por culo y decido que, a pesar de gastarme 40 Euros en un disfraz putamente horrible, no voy a salir por aquí en Carnavales y, en consecuencia, no me disfrazaré. Y me voy a comer, y, en vez de comer solo, como siempre (y con la ligera tristeza que me provoca a veces) me voy de pintxos con tres compañeros del curro. Y llego a casa y, en vez de sentarme en esta silla, me voy al sofá y me pongo a ver al Barça. Y el Barça, en lugar de perder 4-2 como el año pasado, gana 1-2 al Chelsky. Y grito y sonrío y pienso que la vida es maravillosa. Por lo menos lo será durante los 10 minutos que quedan hasta que acabe el partido.
Creo que hoy ha sido un gran día. Qué pena que apenas le queden cinco minutos. Siempre me jode que los grandes días se acaben porque, supongo, me da miedo el día después. Creo que después de un buen día, el siguiente nunca lo va a ser. Creo que es uno de mis bugs que debería corregir con un parche o un formateo y reinstalación.
Una última cosa, para terminar, que me ha dejado bastante sorprendido. Esta mañana he recordado lo que soñé anoche. Raro. Normalmente no suelo recordarlo, aunque a media tarde me acordé de mi sueño del lunes, pero era muy corto (soñé que iba a alquilar unos DVDs, qué cosa más extraña). Más raro aun es que mi sueño de anoche fuera una pesadilla:
Estaba en mi habitación, que no tiene balcón, asomado al balcón. Y de repente, en el río que hay frente a mi casa la gente se empezaba a mover de forma extraña y yo, que ahora estaba en el balcón de la sala (que sí existe) vi como mi padre estaba ahí abajo y le pasaba algo malo. Y me puse triste. Pero al de un rato apareció detrás mío y estaba enfadado conmigo y le pregunté si se drogaba y me dijo que sí. Entonces pensé en decirle que yo también lo hacía, pero no le dije nada porque supuse que ya era demasiado tarde para intentar mantener una relación de amigos entre padre e hijo. Y entonces apareció un pavo que no tengo-ni-puta-idea de quién era (pero le conocía) y le tiré por el balcón y se murió. Y ya llevábamos dos muertes en el sueño. Después apareció una prima mía y también le pasaba algo, pero no me enteré porque estaba mirando por la ventana al tornado que se acercaba a mi casa (esto es algo que sí he soñado más veces) y de repente esa prima mía era IkA (esto empezaba a parecerse a Friends con tanto special guest) y el tornado mató a alguien que conocía ella o que era familiar suyo, no me acuerdo. Tercer y último cadáver. Y me desperté y flipé. Porque, aunque parezca rápido porque lo he contado rápido, fue un sueño muy largo. Luego me costó bastante dormirme y cuando me desperté para currar lo primero que recordé fue el sueño. Muy jevi.
Analizándolo un poco, creo que lo de mi padre lo he soñado por algunas movidas que tengo en casa, lo de IkA es porque les dije a unas chicas que estaban borrachas en Donosti hace dos sábados que ella era mi prima y lo del tornado fue porque antes de acostarme, mirando mi porción de Flickr vi la foto del tornado que se paseó por Bermeo el año pasado. Aunque, como he dicho, lo sueño muchas veces. No sé si significará algo y, en realidad, me da absolutamente igual, pero creo que he soñado 5 ó 6 veces con un tornado que se acerca a mi casa mientras yo lo miro desde la ventana tan tranquilo, en plan “eh, tranquilo, esto no es Texas, el tornado no va a hacerte nada”.
Ahora supongo que me iré a la cama a leer y dormirme. Estoy muy cansado. Pero sé que me quedaré un poco más por aquí para ver qué pasa.
Por cierto, mañana, ante notario, sortean las entradas del Barça - Chelsea de dentro de dos semanas. El viernes avisarán a los afortunados socis ganadores. Creo que necesito que me toquen para poder salir de aquí dos días, más que por el propio partido en sí, que me da muchísimo miedo, por cierto.
Dios mío, está claro que tenía muchas cosas que contar.